La historia de Montiel es una de las más antiguas y complejas del territorio manchego. Su posición estratégica, favorecida por la presencia de agua y por su emplazamiento en un espacio de comunicación entre distintas áreas peninsulares, ayuda a explicar la importancia que alcanzó la villa.
Orígenes y comunicaciones
La tradición historiográfica ha recogido diversas hipótesis acerca de los orígenes y del propio nombre de Montiel. Entre ellas aparece su identificación con una supuesta Munda celtibérica y la evolución de antiguas denominaciones hasta el nombre actual. Estas atribuciones forman parte de la tradición histórica recogida sobre la localidad.
Montiel se situaba además en un territorio relacionado con dos importantes vías de comunicación: la ruta Mérida-Levante y el Camino Real entre Granada y Cuenca.
Conquista cristiana y Orden de Santiago
El Campo de Montiel fue un espacio muy disputado durante la Reconquista. Tras la victoria cristiana de las Navas de Tolosa, las campañas sobre el territorio se intensificaron. Mientras fortalezas como Alhambra y Eznavexore pasaban a manos cristianas, Montiel continuó durante algunos años como enclave musulmán.
La información histórica conservada sitúa el inicio del asedio de Montiel en 1225 y su final varios años después. La prolongación de la campaña se ha relacionado con la construcción de un «castillo padrastro» de San Polo, destinado a presionar a la fortaleza principal, el actual Castillo de la Estrella.
1243: Montiel, cabecera del territorio
El año 1243 resulta fundamental. Montiel recibió un fuero inspirado en el Fuero de Cuenca y se consolidó como primera cabecera del Partido y Común de Montiel bajo el maestre santiaguista Pelay Pérez Correa. Las Juntas de Partido llegaron a celebrarse en la sacristía de la iglesia parroquial.
La villa se convirtió en residencia del Alcaide Mayor o Gobernador y recibió también la sede de una poderosa Vicaría. En 1244 se estableció uno de los conventos concedidos por el Arzobispo de Toledo a la Orden de Santiago, posteriormente conocido como Vicaría de Santiago Apóstol.
La feria concedida por Alfonso X
Los privilegios concedidos a Montiel favorecieron la repoblación y el comercio. En 1252, Alfonso X «el Sabio» concedió la celebración de una feria anual que comenzaba el día de San Lucas y tenía una duración de diez días. La feria se convirtió en un espacio de intercambio de materias primas, ganado y lana.
Montiel, 1369
Durante el siglo XIV la villa fue escenario de la lucha dinástica castellana. El 23 de marzo de 1369, tras la batalla y el asedio de Montiel, tuvo lugar el desenlace del enfrentamiento entre Pedro I de Castilla y su hermanastro Enrique de Trastámara. La muerte de Pedro I abrió paso al reinado de Enrique II y a la dinastía Trastámara.
Del siglo XV al traslado de la cabecera
Durante el siglo XV las luchas entre Álvaro de Luna y los Manrique afectaron al territorio y provocaron el traslado de la residencia habitual de los vicarios a Membrilla. Finalmente, en 1573, una reorganización territorial llevó la sede de la Gobernación y la Vicaría a Villanueva de los Infantes.
La pérdida de estas funciones institucionales y la crisis económica del siglo XVII marcaron una nueva etapa para Montiel, que no comenzaría a mostrar signos de recuperación hasta el siglo siguiente.
Una historia visible en el paisaje
El Castillo de la Estrella, San Polo, la Iglesia de San Sebastián, la Ermita del Santo Cristo de la Expiración, el santuario de la Virgen de los Mártires, el monolito de Pedro I y el desaparecido poblado de Torres forman parte de un patrimonio que permite leer sobre el terreno buena parte de esta historia.
